SAQSAYWAMAN





Saqsaywaman

 

Uno de los más imponentes complejos arquitectónicos heredados del Inkario es precisamente Saqsaywaman que por sus múltiples cualidades se considera que es uno de los mejores ejemplos que el género humano edificó sobre la faz de la tierra. Cuando los conquistadores españoles llegaron por vez primera a estas tierras no podían explicarse cómo los "indios" peruanos (ignorantes, salvajes, sin capacidad de raciocinio lógico, una especie animal más según los invasores blancos) pudieron haber construido tanta grandeza; su fanatismo religioso medieval les condujo a creer que aquello era simplemente obra de demonios o espíritus malignos. Todavía hoy en día muchos creen en la incapacidad de los antiguos Quechuas para esa maravilla por lo que aducen que fueron seres de otros mundos, extraterrestres con tecnología superior que hicieron posible todo aquello. Sin embargo, nuestra historia y la arqueología demuestran que todo aquello que causa admiración aún en el más incrédulo, es obra innegable de los Inkas, Quechuas, Andinos o como se denomine a los habitantes precolombinos de esta parte del mundo.

El nombre original del lugar causa controversia existiendo muchas interpretaciones. La forma sancionada por la tradición es Saqsaywaman (en la lengua autóctona es palabra grave o llana, o paroxítona) que se deriva del verbo Quechua "saqsay": saciar o saciarse, y el sustantivo "waman": halcón; por lo tanto literalmente, tal como se encuentra con el verbo en modo imperativo significaría "sacíate halcón". Algunos creen que el nombre es Saqsawaman, que deriva de "saqsa": jaspeado, y "waman": halcón; en lengua Quechua el sustantivo viene después del adjetivo, de este modo significaría "halcón jaspeado". La historia demuestra por su parte, que la ciudad del Qosqo tenía la forma de un puma y que la cabeza se encontraba en todo este complejo por lo que su nombre posiblemente sea una deformación de Saqsauma que deriva de "saqsa": jaspeado (a), y "uma": cabeza, significando "cabeza jaspeada".

De acuerdo a la historia su construcción fue iniciada por el noveno Inka: Pachakuteq, es decir con posterioridad a 1438. A pesar de muchas críticas, quien más información proporciona y mejor describe el monumento es Garcilaso Inca de la Vega (1539-1616), quien como se conoce fue hijo de Isabel Chimpu Oqllo, princesa Quechua que fue prima hermana del Inka Atawallpa, y el capitán español García Lasso de la Vega, emparentado con la nobleza española. Garcilaso indica que su construcción duró unos 50 años hasta el período de Wayna Qhapaq, y estaba concluido a la llegada española. Pedro Cieza de León asegura que para su fábrica se mandaron venir 20 mil hombres y que los pueblos debían enviar "bastimento necesario" para su sustento; esta no era una población fija, porque los obreros se iban renovando temporalmente. En el Inkario no existían esclavos como en las sociedades del viejo mundo; al no conocerse la moneda aquí se debían pagar tributos o impuestos al gobierno Inkásico en forma de fuerza de trabajo, o en forma de bienes diversos como alimentos, vestido, armas, etc.

Hoy, cuando se leen libros, folletos y publicaciones relacionadas al lugar, normalmente se encuentra el nombre de "Fortaleza de Saqsaywaman"; los cronistas indican que se construyó Saqsaywaman con la finalidad de aventajar al Templo del Sol de la ciudad, Cieza de León indica que fue la "Casa Real del Sol", Garcilaso dice que fue "...casa del Sol, de armas de guerra, como lo era el templo de oración y sacrificios". Es evidente pues, que Saqsaywaman tuvo una función preponderantemente religiosa, razón por la que fue bastante bien resguardada. La confusión surge en 1536 cuando Manko Inka le dió una función bélica para luchar contra el invasor que había ocupado el centro de la ciudad; en este lugar Juan Pizarro (hermano de Francisco) recibió una pedrada en la cabeza que lo llevó a la tumba. En el asedio a Saqsaywaman también surgió un guerrero Quechua cuyo nombre según la tradición fue Qawide o Kullas (un anónimo orejón cuyo nombre hoy no importa) que defendió con increíble valentía la posición Inkásica, exaltada aún por los cronistas españoles. Con anterioridad, en 1535, en este mismo lugar Manko Inka (Manko II) al reclamar a los conquistadores la devolución de su pueblo, fue recluido, humillado y maltratado por los mismos. El mismo Garcilaso indica que en su niñez solía visitar y jugar en el lugar, que era muy complicado y extenso laberinto por la cantidad de pasajes y puertas existentes, y se necesitaba de la ayuda de un guía para su visita o el uso de un ovillo de hilo que se ataba a la entrada y así poder salir guiándose por él. Originalmente existieron tres "cercas", baluartes o bastiones paralelos cuyas bases aún se aprecian hoy, es lo más espectacular que queda de aquella fabulosa construcción que según los cronistas no tenía parangón en el viejo mundo. Son tres muros construidos en niveles diferentes en piedra calcárea de dimensiones descomunales; muros zigzagueantes que por su apariencia muchos aducen que representan los "dientes" de la cabeza de puma que representaba el complejo. Los bloques pétreos empleados en el primer muro o inferior son los de mayor volumen, existe uno que tiene una altura de 8.5 m. y pesa unas 128 toneladas métricas; la presencia de esos bloques hace que los muros sean clasificados como arquitectura ciclópea o megalítica. Algunos creen que los tres bastiones representan los tres niveles del mundo religioso andino, empezando de abajo el Ukju Pacha, el Kay Pacha al medio y el Hanan Pacha en la parte superior, niveles que además se identifican con sus tres animales sagrados: el Amaru o Mach'aqway (serpiente), el Puma y el Kuntur (cóndor andino). Por la forma zigzagueante de los muros, muchos aducen además que representan al Dios Illapa que se constituye de tres elementos: el rayo, el trueno y el relámpago. Es posible que todos los elementos anteriores relacionados a su religión no sean excluyentes, al encontrarse interrelaciones divinas y con el conocimiento que "tres" fue un número cabalístico entre los Quechuas.

Lo que queda de los tres bastiones está fabricado en piedra caliza (calcárea) que en ese caso se utilizó sólo para hacer las bases o cimientos de las paredes principales que debían estar construidas con andesitas que son piedras ígneas negruzcas cuyas canteras están en Waqoto en las montañas al norte de San Jerónimo, y en Rumiqolqa a unos 35 km. de la ciudad. Las calizas se encuentran en las proximidades de Saqsaywaman pero no pueden ser trabajadas finamente como las andesitas de los muros principales que fueron de tipo "Sedimentario o Inka Imperial". La destrucción de Saqsaywaman duró unos 400 años; desde cuando en 1536 Manko Inka empiezó con la guerra contra los españoles y se refugió en el complejo, luego cuando los primeros conquistadores empezaron a utilizar sus piedras para hacer sus casonas, y con posterioridad el Cabildo Eclesiástico de la ciudad ordenó en 1559 trasladar las andesitas para la construcción de la catedral. Aún hasta 1930 los vecinos del Qosqo pagando ínfimas cantidades de dinero a la Municipalidad podían llevarse la cantidad de piedras que deseasen para construir sus viviendas; 4 siglos de destrucción en los que todo el complejo se utilizó como canteras para los albañiles de la ciudad.

Para pesar de sus detractores, Garcilaso escribió que en la parte superior de las tres "cercas" o "bastiones" existían tres torreones fuertes en triángulo, el principal que estaba al medio tenía forma circular y se llamaba Moyoc Marca (Muyuq Marka), el segundo era denominado Paucar Marca, y el tercero Sacllar Marca (Sallaq Marka), los dos últimos eran rectangulares. Entre 1933 y 1934 gracias a una autorización del parlamento peruano para conmemorar el 4to. centenario de la fundación española del Qosqo se hicieron trabajos con énfasis en la limpieza y puesta en valor de monumentos deteriorados, dirigidos por Luis E. Valcárcel, quien luego de leer la obra de Garcilaso excavó encima de las tres "cercas" y encontró las bases de los torreones descritos por el cronista cusqueño, con lo que se demostró la veracidad del documento sobre el tópico. En cuanto al torreón principal o "Muyuq Marka", hoy se aprecia que existen tres anillos concéntricos que debieron ser las bases de los tres pisos o niveles que debió tener, se ignora su altura original pero debió ser considerable pues dominaba visualmente toda la ciudad, además, sus paredes estaban adornadas con elementos de la flora y fauna regional en tamaño natural hechos en oro y plata. La porción central de la torre se utilizó como reservorio de agua abundante para el abastecimiento; el agua fue captada de manantiales en la parte superior de las montañas al norte donde existen también numerosos reservorios y llevada hasta el "Sayaq Marka" a través de un canal subterráneo construido en piedras labradas y recubiertas con una capa de arcilla que impermeabilizaba el canal constituyendo un verdadero sifón. Todavía hoy en la superficie de las bases del torreón se aprecian los canales labrados para la conducción del agua; además, entre los anillos concéntricos se encuentran bases de 12 muros transversales pequeños que debían servir para proteger la construcción de la enorme presión del agua acumulada en el medio, por la presencia de estas bases transversales algunos soñadores denominan "reloj solar" a los cimientos del "Muyuq Marka". Los últimos años también han visto la aparición de numerosos "profetas" practicantes de un pseudo esoterismo o misticismo andino que suelen hacer creer a incautos que el eje de las bases circulares es un punto especial donde una persona puede "recargarse" con "energía positiva", y fuerza magnética y espiritual, y que además constituye un espacio fónico que produce ecos diversos. Muchos aducen que estas bases representan el "ojo" de la "cabeza jaspeada".

Delante de los tres baluartes está la explanada o plaza de "Chukipanpa" o "planicie de la lanzas", que seguramente sirvió para llevar a cabo las diferentes ceremonias especiales al aire libre por las muy importantes personas que debieron morar en el lugar. Aunque se argumenta que el complejo podía albergar a unas 5 mil personas, este lugar debió ser utilizado por muy pocas personas ya que en época Inkásica los pueblos y ciudades eran habitados sólo por gentes nobles mientras que la gente común vivía en lugares alejados cerca a sus campos de cultivo. Dentro de los pueblos o ciudades habían Waqas, es decir adoratorios diversos que eran utilizados solamente por el Inka y/o sus sacerdotes; por lo tanto los templos o adoratorios eran muy exclusivos y bastante bien protegidos, no porque fueran fortalezas sino por su función religiosa. En la plaza de "Chukipanpa" hoy en día desde 1944, cada 24 de junio se lleva a cabo la escenificación del Inti Raymi o "Fiesta del Sol", que fue la más importante en el Inkario; esta festividad originalmente se llevaba a cabo en el solsticio de invierno en el Hemisferio Sur, es decir el 21 de junio (se da amplia información sobre esta fiesta en el capítulo referido al Inti Raymi del presente manual). También en la plaza de las lanzas o "Chukipanpa" anualmente se llevaba a cabo el Warachikuy que los conquistadores llamaron "fiesta para armar caballeros", era una especie de ceremonia de "iniciación" en la que a los jóvenes se les proporcionaba la Wara que era una especie de calzón o taparrabo masculino. Para alcanzar la "wara" los jóvenes debían pasar pruebas atléticas diversas y simulacros de guerra; con lo que alcanzaban la mayoría de edad y capacidad para el matrimonio y la guerra.

Lo que se ve hoy en Saqsaywaman no es una unidad aislada sino parte de un complejo extenso que involucra diversas "Wakas", construcciones civiles diferentes, reservorios, acueductos y una extensión territorial considerable conocida actualmente como "Parque Arqueológico Nacional de Saqsaywaman". Al norte de Chukipanpa se encuentran restos de andenes y muros diversos que sin duda fueron parte del complejo, y la afloración de un "stock" o formación natural de diorita conocida como el "rodadero" o "Suchuna" (para algunos, esta formación sirvió de toboganes recreacionales para niños) que en su parte superior tiene escalones finamente tallados conocidos como el "Trono del Inka" que de acuerdo a algunos tienen también relación con algunos números cabalísticos y la observación solar. También hoy en el lugar se encuentra una cruz de madera en conmemoración al arribo del Papa Juan Pablo II, quien ofició una misa precisamente allí en 1985. Más al norte hace pocos años se descubrió lo que queda de un magnífico reservorio de agua de forma circular que por su calidad debió tener una función religiosa; de acuerdo a muchos estudios en el Inkario se tuvieron muchas fuentes, reservorios o depósitos de agua utilizados como espejos para durante las noches despejadas poder observar y estudiar las estrellas y constelaciones; posiblemente el reservorio encontrado tuvo también esa función. Al noreste del reservorio mencionado se encuentra una formación kárstica por efecto de la disolución del carbonato de calcio contenido en la caliza que a su vez horadó un túnel pequeño conocido como la "Chinkana" ("lugar para perderse") que tiene muestras de haber sido modificada o esculpida parcialmente por los Quechuas; muchos aducen que fue un templo dedicado al "Ukju Pacha" o "Mundo Subterráneo" y al culto de la serpiente. Más al norte está la "Chinkana" grande, debajo de una gran peña labrada en su porción superior que la tradición conoce como la "piedra cansada" (de acuerdo a la tradición jamás llegó al lugar donde debió ser utilizada), según muchos es una "chinkana" extensa, pero hoy inundada y cerrada.

 


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